Siempre he dicho que ser líder es un negocio ingrato. Lo he vivido plenamente desde adentro de la ABX, en donde se menea la olla, donde se cuecen las habas. Donde el esfuerzo a veces no paga, no se estimula y lo peor, no se agradece. Mantener una Institución activa y vigente requiere de una estructura administrativa bastante compleja. Hay que respetar y poner en vigor estatutos Constitucionales, Reglamentarios y políticas, que no siempre son del agrado de algunos miembros. Al mismo tiempo, el líder tiene que motivar y dar el mejor ejemplo con su trabajo y dedicación. Todo se hace teniendo un equilibrio muy complejo y retante. La realidad del día a día donde existen prioridades de trabajo, familia y compromisos personales complica la ya compleja agenda del trabajo Fraternal. Algunos lo entienden y cooperan, otros, exigen desde la comodidad del mínimo esfuerzo y algunos critican sin construir ni aportar. Claro que ningún líder es perfecto, pero reguntémonos, sin líderes que haríamos? La respuesta es fácil y muy lógica, nada. Seríamos una camisa o una insignia, un recuerdo melancólico de lo que hicimos en determinada época. Sin liderato no hay Alpha Beta Chi.
Por eso hoy dedico este escrito a los muchos buenos Fraternos que han tomado en serio su juramento, que han puesto la acción sobre la palabra, que han demostrado su amor por la Fraternidad ofrendando de su tiempo. Que han mantenido viva la Alpha Beta Chi tanto en PR como en los EEEUU. Los Grandes Cancilleres, Comité Ejecutivo, 2do Gran Cancilleres de Área, Presidentes de Zonas y Capítulos y sus Directivas siempre dispuestos año tras años.
ADELANTE Y GRACIAS DE CORAZÓN!!